lunes, 22 de julio de 2013

The Golden Rose (1)

Todavía no había salido el sol cuando desperté, la habitación estaba completamente a oscuras y al intentar levantarme volví a caer sobre la cama, aun me dolían los brazos del día de ayer y hoy seria peor. Decidí levantarme y comer algo antes de salir.
Fuera ya había gente, los obreros comenzaban a trabajar, los gruesos bloques de piedra estaban llegando desde la cantera y alguien tendría que recogerlos. La catedral avanzaba, yo llevaba solo dos años trabajando en su construcción pero se notaban los cambios, su altura ya superaba todos los edificios de París y sus esculturas eran tan reales que podías tocarlas y sentir cada rasgo humano en tus dedos. Camine decidido hacia el puesto de la señora Lillan y saque 2 escudos:
-Buenos días Gabriel-
-Mas debería decirse buenas noches no habiendo salido aún el sol- conteste velozmente
-Tienes razón.- La señora Lillan debía de tener unos 30 años ya, su pelo era blanco y largo; llegaba hasta debajo del pecho, marcado por la fina túnica que portaba.- ¿A recoger la lana vienes?-
-Si, ¿conseguiste la más gruesa?-
-Para ti claro, toma, cuida de que no se incendie con la vela-
-Tranquila, muchas gracias Lil- sonreí y volví a casa a dejar el grueso y largo trozo de lana que me había entregado, era de color marrón madera y algo rugosa y áspera pero era mejor que la paja clavándose en la espalda.
Al entrar a casa descubrí que Ol estaba ya despierta, tan solo tenia 13 años pero ya estaba preparando las ropas para la boda, el hijo del primo de mi padre se quedo prendado hace 2 lunas y la pidió en matrimonio, ella halagada acepto, aunque solo le ha visto aquella vez. Olivia era de tez clara pero el cabello era oscuro, como sus ojos; tan negros como la ceniza. Cuando me vio levanto la cabeza de sus tareas y sonrió pero yo sabia que no estaba feliz, las lenguas corrían por la ciudad y sus mensajes no eran agradables. 
Volví a salir y el sol ya amenazaba con salir detrás de la catedral, comenzaba a iluminar la galería y la luz atravesaba los agujeros de las piedras formando luces con distintas formas y figuras; como si fueran flores perfectas suspendidas en el aire bailando a medida que el sol ascendía, podría haberme estado allí de pie observando, guardando esas imágenes en mi memoria, analizando los movimientos de sol y de la luz, intentando relacionar los colores que cubrían la catedral con objetos cotidianos, entonces escuche mi nombre, me gire y vi a mi padre moviendo los brazos bruscamente en dirección a la calle, por entre un tumulto de gente aparece la persona mas hermosa que jamás he visto; una princesa. Una larga túnica la seguía desde cerca, con movimientos leves y levantando algo de polvo con cada paso, la luz del amanecer volvía su cabello de tonos dorados y una flor rosa se dibujaba en la parte superior de su túnica. Cuando por fin me atreví a mirarla a los ojos mi padre me copio del antebrazo y me alejo hasta detrás de un gran bloque de piedra blanca.
-¿Qué se supone que estabas haciendo?-
-¿Quién es?- respondí mirando por encima del bloque, a lo lejos.

-Eso no te incumbe, solo el porque de que te quedaras como una estatua observándola, ¿te has dado cuenta del poder que tiene?- Claro que lo he hecho, he visto sus joyas, su largo colgante plateado sobre el manto color esmeralda, no sabia quien era pero si que era, preciosa y dulce y también de quien quería que fuese; mía. 

Nuevo relato :)

Voy a empezar a publicar un nuevo relato que estoy escribiendo. No esta terminado así que tardare más en subir los capítulos, espero que os guste.
XOXO