sábado, 3 de agosto de 2013

La Amistad

Amistad, esa gran palabra que nos rodea todos los días. Amor, sin amor no hay amistad. Es así, no solo hace falta confianza, cariño, apoyo, también el amor, ese sentimiento tan potente aumentado por las hormonas de la adolescencia. Todo lo que nos rodea parece tener que ver con amor, corazones rotos, traiciones, enamoramientos... demasiadas cosas.
El amor fue lo que le faltó siempre, para llorar no tiene que ser por un novio, duele más el fin de un amigo, duele sentir que en quien te apoyaste en realidad solo te usaba, como un trapo de usar y tirar. Por eso decidí no se yo la primera en hablar, en perdonar, en volver a lo de antes, quizás porque sabía que lo que teníamos antes no iba a volver, sabía que los abrazos cuando lloraba no importaron, ni las llamadas, ni las palabras de cariño, ni las mentiras por ayudarle, ni los secretos. Lo peor fue el darme cuenta de que nunca sería diferente, de que llegaría este día, de que no iba a cumplir lo que prometió, de que el "te quiero" era para no dejarle solo y no ayudarle, de que en el fondo su amistad valió mucho para mí y no tanto para él.

Estuve a punto de borrar todo esto, hacer borrón y cuenta nueva. El otro día contaban en una película que los sentimientos que tienes guardado, las palabras que nunca dijiste, aunque fuera solo una, debías escribirlas en un papel y luego quemarlo, así no ibas a olvidarte de ellas pero desaparecerían un momento de ti.

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